Mapas en Historia National Geographic nº 68

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Mapas publicados en "Historia National Geographic" nº68  
   

 

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ara el número 68 de Agosto de 2009 de "Historia National Geographic", EOSGIS realizó dos mapas:
    • Gengis Kan, el conquistador de las estepas
    • Los guerrilleros contra Napoleón
Gengis Kan, el conquistador de las estepas

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El cabecilla de un clan de las estepas de Asia Central fue escogido señor de todos los pueblos mongoles en el año 1206. A lomos de su caballo, Gengis Kan forjó el mayor imperio de la historia, desde el sur de Asia hasta Europa Central, sembrando el terror entre los pueblos vencidos.


A principios del siglo XIII, el cabecilla de un clan de las estepas de Asia emprendió una aventura que cambió el mundo. Tras imponerse como soberano de todos los mongoles, Gengis Kan sometió a los estados chinos y musulmanes desde el Pacífico hasta el Caspio, y creó el mayor imperio de la historia. En 1162, en el norte de la actual República de Mongolia, nació un niño prodigioso, sano y robusto. Cuenta una tradición mongol que su venida al mundo estuvo marcada por dos señales maravillosas: un trueno retumbó sobre los cielos de la estepa sin que hubiera una sola nube en ese momento y en su manita el niño mantenía asido con fuerza un grumo de sangre. En la segunda mitad del siglo XII, los mongoles eran un pueblo derrotado y abatido. Tras varias décadas de enfrentamientos con otras tribus de las estepas de Mongolia habían sido arrinconados por los tártaros en las laderas de las montañas de la cordillera del Burkan Jaldún, su montaña sagrada, un centenar de kilómetros al norte de la actual capital del país, Ulan Bator. Aquel niño, cuyo nacimiento quedó marcado por las señales divinas, fue llamado Temujin, que significa «hombre de hierro». Acosado por algunos de sus parientes, que anhelaban suceder a los grandes kanes mongoles del pasado y que veían en Temujin un futuro competidor, vivió varios años escondido en los bosques, vagando de un lado a otro con su menguada familia, cazando marmotas y ratones para alimentarse. Estuvo varias veces al borde de la muerte, pero pese a tantas penalidades jamás renegó de su origen y fue forjando un espíritu luchador e infatigable. Gengis Kan surgió como un espectro de las profundidades de las estepas, de los espacios incógnitos más allá de la Gran Muralla, y lo cambió todo. En unos pocos años el mundo de los nómadas y el de los sedentarios, que habían vivido separados y enfrentados, quedaron unidos bajo un solo cetro. Se ha dicho que con Gengis Kan, comenzó una nueva era en la historia del mundo y, sin duda, así fue, porque desde su gobierno ya nada volvería a ser igual. Hacia 1261, el Imperio mongol alcanzó su mayor extensión, pues los mongoles llegaron a conquistar buena parte de las regiones de Europa oriental, hasta el mismísimo corazón de las actuales.

 

 

Los guerrilleros contra Napoleón

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Tras la invasión francesa de 1808 y la derrota del ejército regular español, muchos militares, clérigos y campesinos decidieron formar partidas guerrilleras para proseguir la lucha contra el ocupante. Mediante emboscadas, ataques por sorpresa y sabotajes hostigaron sin cesar a las tropas napoleónicas, en un conflicto que alcanzó cotas inéditas de violencia y ensañamiento por ambos bandos.


Tras la invasión francesa de 1808, muchos españoles, vencidos en el campo de batalla, optaron por continuar la guerra con otros medios, organizando emboscadas, asaltos y sabotajes contra las tropas. La mayor obsesión para los franceses durante su ocupación de España entre 1808 y 1814 fue la siguiente: un ejército fantasmagórico, que golpeaba rápido, fuerte y por sorpresa; que se enfrentaba insolente a la máquina de guerra más poderosa de su tiempo; que buscaba insidiosamente los puntos débiles de su enemigo, sus descuidos, sus momentos de reposo; que no se permitía ningún respiro hasta conseguir sus objetivos, no tampoco se lo daba al contrario; que perseveraba, en fin, por hacer de cada palmo de su sagrada tierra la tumba del invasor y de toda España la pesadilla de Francia: el infierno español. Este ejército estaba formado por grupos más o menos importantes de combatientes que procedían del ejército regular, el clero y la población civil española, sobre todo la rural. En 1808, todos ellos, al ver cómo su país caía en manos de Napoleón, y sabiéndose incapaces de derrotar al enemigo con métodos convencionales, apelaron a un tipo de guerra que no era nuevo, pero que alcanzó en ese momento su máximo desarrollo: la llamada guerra de guerrillas. Aunque la guerrilla era una táctica militar conocida anteriormente, fue durante la guerra de la Independencia española cuando se llevó a su máximo desarrollo. A partir de la derrota española en Ocaña, en noviembre de 1809, la guerrilla se convirtió en la principal forma de resistencia contra las tropas de Napoleón. Un militar francés decía de los guerrilleros españoles que «nada faltó en sus atrocidades: el fuego, el agua hirviendo, la sierra, el hacha, el puñal…». La venganza contra los colaboracionistas fue implacable: Juan Martín, el Empecinado, se presentó en la boda de uno de ellos y se lo llevó para ejecutarlo en la plaza pública. Napoleón consideró que la guerra de España fue «la primera causa de las desgracias de Francia», el verdadero origen de su derrota en toda Europa.


 


 


 


 

Puede encontrar más información acerca de éstos artículos en: http://www.historiang.com


 

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